“Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor”.
Mateo 9:35-36
En México, desde 1884 se organizan en la Iglesia Metodista reuniones anuales para planear, evaluar y discutir los programas en sus áreas de trabajo: el desarrollo cristiano de los miembros, el testimonio cristiano de la iglesia, la administración y las finanzas de la misma. Estas reuniones se llaman “Conferencias Anuales” y siguen un modelo heredado del movimiento metodista de la Inglaterra del siglo XVIII, encabezadas en ese entonces por el Rev. John Wesley. Estas conferencias anuales, al tener un ámbito geográfico de trabajo, por extensión le han dado nombre a las regiones en las que la misma Iglesia Metodista de México ha dividido el territorio de nuestro país para su trabajo de evangelización y cumplimiento de su misión. Las Conferencias Anuales de México, Oriental, Norcentral, Noroeste, Septentrional y Sureste son, además de regiones geográficas, una comunidad en sí mismas en las que participan todos los miembros de la iglesia a través de delegados pastores y laicos.
Durante los meses de junio y julio, como cada año (desde 1970 aproximadamente, ya que anteriormente se celebraban, con raras excepciones, en los primeros meses del año –enero o febrero), se reunirán las “conferencias anuales” de nuestra iglesia en cada una sus sedes. Este año se celebrarán entre el 19 de junio y el 14 de julio, en Cd. Satélite, Mex., Piedras Negras, Coah., Torreón, Coah., La Paz, B.C.S., León, Gto. y San Juan Acozac, Pue., las asambleas de la CAM, CAO, CANCEN, CANO, CAS y CASE, respectivamente.
“Porque he aquí que yo crearé nuevos cielos y nueva tierra; y de lo primero no habrá memoria, ni más vendrá al pensamiento”.
Isaías 65:17 RVR 1960
Alan Sánchez Cruz
El profetismo en Israel data desde los tiempos del patriarca Abraham (siglo XVIII a.C.), hasta el siglo II a.C., si se considera a Daniel como profeta apocalíptico. Los profetas se caracterizaban por involucrarse en el acontecer social, político y religioso entre dos sectores en un mismo pueblo: denunciaban a poderosos que oprimían a los más vulnerables. No debiera ser ajeno para nosotros el nombre de Amós, quien, según Salvador Carrillo Alday, es “el profeta de la justicia social”, puesto que actualmente nuestro país padece un marco similar al del profeta del antiguo Israel, en razón de falta de seguridad y violencia como males cotidianos.
El texto bíblico arriba citado nos habla de otro profeta, Isaías, a quien Carrillo Alday llama “el profeta del Mesías”, y es bien conocido aquel versículo: “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz” (9:6). Dicho sea de paso, la esperanza mesiánica, además de anunciar la restauración gloriosa de Israel por medio de un imperio que otorgará paz sin fin, no se limita a la esfera humana pues también significa restauración en la naturaleza (al menos en el mensaje de Isaías).
En nuestros días tenemos una gran deuda con la creación. Hemos sido provistos de una enorme casa con aromas, colores diversos y con seres que nos ofrecen compañía, llamada naturaleza. Pero, siendo que al principio de los tiempos, cuando Dios creo los cielos y la tierra y vio que lo creado “era bueno en gran manera” (Génesis 1:31), la condición de la creación ya no parece tan agradable como en aquel momento. ¿Qué es lo que pasó? Gandhi nos da un atisbo de la respuesta al decir que “nuestro planeta ofrece todo lo que el hombre necesita, pero no todo lo que el hombre codicia”. La Biblia habla de la codicia en el ser humano desde los orígenes y nos muestra cómo, además del desgaste en las relaciones ser humano-ser humano (como pares), ha ido en claro detrimento la relación ser humano-naturaleza por causa de ésta. No hemos sido buenos mayordomos en el lugar donde Dios nos ha puesto.
El Señor se posicionaba junto al abandonado sin sentir vergüenza.
Isabel Pavón
¿Cuántos de nosotros defendemos la verdad del inocente? ¿Hasta dónde llegan nuestra cobardía y nuestros intereses?
Se nos brindan oportunidades en las que podemos salir al amparo de un vecino, un amigo, un familiar, o un creyente, da lo mismo. Oímos mentiras, falsos testimonios, hechos tergiversados y ataques. En ocasiones callamos y con esto consentimos. Nos posicionamos en el lado de los que castigan. Dejamos pasar la oportunidad de hacer el bien por causas justas posicionándonos al lado de las injustas. De esta manera fomentamos el daño que esa persona está recibiendo, ya sea de frente o por la espalda. Le negamos el auxilio. Esto da lugar a que, quien ofende, se crezca en su poder.
Una mirada puede ser un abrigo oportuno ante la infamia. Una palabra de cariño puede aportar sanidad a la herida abierta. Un abrazo a tiempo puede salvar del peligro. Hemos de proteger al desvalido de toda clase de violencia, ya sea haciendo uso de los gestos, de la voz, de la palabra escrita; en definitiva, del lanzamiento de comentarios a favor del que sufre. Los acusados que verdaderamente están libres de culpa necesitan auxilio.
Intercedamos también por los amedrentados y por los que han sido engañados con facilidad. Pongamos la mano en el fuego por el inerme. Hagámoslo con honradez. No podemos consentir silenciar el amparo que necesitan los más desprotegidos. Busquemos razones apropiadas para hacerlo, seguro que las hay. Hablemos en su socorro, es esencial, estamos obligados a ellos, aunque el resultado no sea siempre el que esperamos.
Un análisis de las causas de la violencia de género: familia, sociedad e iglesia
Fernanda Casar Marfil
De acuerdo con Evangelina García Prince, todas las sociedades construyen una estructura simbólica, una manera de percibir y vivir la vida, de acuerdo con el género. Organizan sus funciones y actividades de acuerdo con lo que consideran que cada género debe hacer, y esto a su vez se relaciona con el sexo de cada ser humano. La asignación de roles se hace en función del género y permea toda la organización de la sociedad [1].
De esta manera, ha sido muy sencillo relegar a la mujer al ámbito privado, principalmente por su rol reproductivo, que incluye el cuidado y la crianza de los hijos, así como las actividades propias del cuidado del hogar. Por su parte, al hombre le fue asignado el ámbito público en su rol de proveedor, lo que le dio autonomía, poder y la exclusividad para la toma de decisiones.
Elsa Beatriz Aguera nos dice que todos los pueblos a través de todas las eras han dejado registro de las formas en las que se dan las relaciones humanas, pero particularmente las relaciones de pareja. Ella afirma que:
Ministerio de edificación, transformación y discipulado bíblico
LA PERSONALIDAD DEL DISCÍPULO: LA PERSONALIDAD INTEGRAL
C.P. Cuauhtémoc Meneses Stama
Estamos compartiendo el “Cómo del discipulado bíblico”, como fruto de mi experiencia con Dios en el ministerio de formación de discípulos espirituales, discípulos reproductores y discípulos colaboradores de mi Dios y Señor”.
COMENTARIO DEL HERMANO CUAU
Mi experiencia con Dios, cuando fui instruido en el “Plan Maestro del Discipulado Cristiano”, fue que Dios me reveló los principios bíblicos sobre su máxima creación, el hombre, para entender quién era yo y como fui formado. Dios, en su inmensa misericordia, me dio a conocer los principios bíblicos de la personalidad del discípulo. Entendí que fui creado a la imagen y semejanza de Dios y desde entonces me propuse llegar a ser como mi Maestro Jesús, en personalidad y carácter, en un proceso de formación espiritual que duraría toda mi vida.
La personalidad del discípulo constituye el punto central en su formación espiritual, para entender cómo piensa, siente y actúa cada uno en particular. Y explica cómo ser más como Cristo en carácter y conducta. Tal vez usted se ha preguntado por qué piensa, siente y actúa de la manera como está acostumbrado a hacerlo. La enseñanza bíblica que todo discípulo de Jesús debe asimilar y entender acerca de su personalidad y crecimiento espiritual es cómo hacer que Cristo sea el Señor de su vida y como vivir como discípulo de Cristo.
El apóstol Juan escribió: “En esto consiste el amor: No en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados”. Esto es importante porque la Biblia dice que la sangre de los toros y de los machos cabríos (sacrificados de acuerdo con la ley de Moisés) no puede quitar los pecados, pues eran sacrificios expiatorios. Expiar quiere decir cubrir los pecados para que Dios no los vea; pero el superior sacrificio propiciatorio de Jesucristo, es el sacrificio aceptable, suficiente y sustitutivo ante Dios, que paga por los pecados (de antes, durante y después de Cristo), los remueve del pecador, los echa en el fondo del mar y permite así que, saldada la cuenta, Dios se olvide de ellos para siempre, se reconcilie con el pecador y le de vida eterna (Heb. 10:4, Jn. 1:29).
Dice la Biblia: “¿Qué Dios como Tú, que perdona la maldad, y olvida el pecado del remanente de su heredad? No retuvo para siempre su enojo, porque se deleita en misericordia. Él volverá a tener misericordia de nosotros; sepultará nuestras iniquidades, y echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados” (Mi. 7:18-19).
Por eso, cuando Juan vio a Jesucristo dijo: “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo”; pues la Biblia dice que Dios cargó en Él (en su cuerpo), el pecado de todos nosotros, “de tal manera que al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuéramos hechos justicia de Dios en Él”. Así, la Biblia, clara y repetidamente, dice que Jesucristo es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo (Is 53:6; 2ª Co 5:21; 1ª Jn 2:2).
Cien años de Casa Unida de Publicaciones: fiesta y reflexión (1919-2019)
Hoy más que nada se necesita escribir, reflexionar y leer, pues el libro es pieza fundamental para comprender esta realidad. No importa si es digital o es físico, la iglesia evangélica y CUPSA deben ser un aporte para promover el Reino de Dios.
Gerson A. Trejo Gutiérrez
Para Jorge y Andrea
Los 100 años de Casa Unida de Publicaciones (CUPSA) es un momento para celebrar juntos, es decir estar contentos pues no siempre alguien llega a un cumplir esa edad, por lo que la alegría y el orgullo debería dibujarse en nuestros rostros; pero también es un tiempo para reflexionar sobre sus orígenes, su desarrollo y el futuro editorial evangélico, entre muchos temas más. Solo me gustaría escribir algunos aspectos fundamentales de esta empresa y sus implicaciones al protestantismo mexicano.
1. La historia de Casa Unida de Publicaciones es la historia del protestantismo en México
El día que se inauguró, 1 de abril de 1919, no hubo encendido de máquinas, solo una reunión de la Junta de Directores, para decir que “se abrieron las cuentas”; lo cual significó, una invitación a las diferentes Juntas Misioneras de cada denominación, para que estas pudieran hacer sus depósitos en el banco, con el fin de tener efectivo y desarrollar un trabajo en la nueva empresa. Las iglesias participantes tenían asignado cierta proporción de dinero y de acciones correspondientes a su capacidad económica, la cual sumaria la cantidad de cincuenta mil pesos (AHCUPSA, Febrero 1919):
IGLESIA
MONTO (pesos)
Iglesia Presbiteriana en EUA
10,000
Iglesia Metodista Episcopal
10,000
Iglesia Metodista Episcopal del Sur
6,000
Iglesia de los Discípulos
5,000
Junta Americana (Congregacionales)
5,000
Bautistas (del Norte)
5,000
Iglesia Presbiteriana en los Estados Unidos (Sur)
4,000
De los Amigos
2,500
YMCA
2,500
Total
50,000
Esta nueva editorial tenía como objetivo: producir un periódico; editar una serie de “buenos libros”, los cuales serían útiles a todas las iglesias involucradas; producir los materiales El Fanal y las Hojas Bíblicas, que eran los libros usados por presbiterianos y metodistas para sus estudios dominicales; por último, era tener un “deposito” de libros para venderlos, es decir una librería. Sin embargo la entrada de una editorial como CUPSA no se puede entender sin el contexto que se vive, el cual está ligado al Plan de Cincinnati y lo que conllevó su establecimiento.