Día: 31 de mayo de 2020

EDITORIAL

EDITORIAL
Miremos alto, elevémonos

En mayo de 1889 se reunieron tres asociaciones de jóvenes de la Iglesia Metodista Episcopal en Cleveland, OH, EUA: la Alianza Metodista, la Liga Oxford y la Liga Cristiana de Jóvenes. El objetivo era constituirse en un solo cuerpo organizativo que animara a la juventud entre 18 y 35 años a cultivar su carácter centrado en Cristo, a través de las misiones y comunidades metodistas alrededor del mundo, promoviendo su crecimiento espiritual. Adoptaron como lema: “Look Up, Lift Up” (“Mira alto, elévate”). Al decidir el nombre de la nueva organización, en la asamblea del 15 de mayo y según los anecdotarios de la época, alguno de los delegados al referirse al himnario “Epworth” que se usaba en la Liga Oxford, equivocó el nombre y mencionó al “himnario Oxford de la Liga Epworth”, denominación que gustó a aquellos 27 delegados que oficializaron la creación, ese día 15 de mayo de 1889, de las Ligas Epworth para Jóvenes de la Iglesia Metodista Episcopal. Ese día nacieron las Ligas de Jóvenes, hace 131 años.

Con el empuje propio de la juventud y entendiendo la importancia de trabajar con las nuevas generaciones, esta organización alcanzó 1.75 millones de miembros “epworthianos” (como se hacían llamar) en la siguiente década a lo largo y ancho del mundo. En nuestro país, a raíz de las recomendaciones del Congreso Evangélico Hispano Americano de La Habana, Cuba, en 1929, esta organización se transformó en lo que hoy conocemos como la Liga Metodista de Jóvenes e Intermedios de la Iglesia Metodista de México.

También, en mayo, los metodistas recordamos aquel 24 de mayo de 1738, en el que John Wesley sintió arder su corazón “de una forma extraña”, sintiendo la seguridad del perdón de los pecados y la salvación por la Gracia de nuestro Señor Jesucristo. Históricamente, consideramos esta fecha como el nacimiento del movimiento metodista. Recordando este acontecimiento, en esta edición El Evangelista Mexicano explora la otra experiencia fundadora del metodismo: aquel día en que Wesley se atrevió a más, a romper los formalismos, a “ser más vil”, a embarrarse las botas en los caminos junto a los más “pequeños”. La otra experiencia fundadora, en la que entendió que el metodismo debía convertirse en un movimiento por y entre los rechazados. A romper los esquemas “tradicionales” para buscar a aquellos que se encontraban en necesidad.

Seguir leyendo «EDITORIAL»

Pandemia, Apocalipsis y Nuestra Misión Cristiana

La pandemia, el Apocalipsis y nuestra misión cristiana

Rebeca Stam

¡De un día para otro nos cambió la vida! Arrancó la pandemia del coronavirus y ya todo cambió. Tenemos que aislarnos, no socializar físicamente, mantener dos metros de distancia y, mejor todavía, quedarnos en casa. Algunos países o localidades han sido más cautelosos y estrictos que otros. Algunos gobernantes esperan que ignorándolo se acabe el problema. Las salidas a la calle están limitadas a lo más necesario: comida, medicina, trabajo, emergencias. Las escuelas se cerraron y los estudiantes continúan su aprendizaje a distancia. Las reuniones familiares, de amigos o grupos se realizan en línea. Los que pueden, trabajan desde sus casas. Otros se reinventan la circunstancia para sobrevivir. Muchos ya no tienen trabajo. O comida. Todo, absolutamente todo, ha cambiado. Hay que adaptarse.

Las noticias pueden infundir temor. Los números de casos y, tristemente también de las muertes, suben exponencialmente. Hay que disminuir ese crecimiento. Hay que desacelerarlo. Buscamos achatar la curva para que los servicios hospitalarios no colapsen. Nos piden lavarnos las manos una y otra vez, estornudar o toser según el protocolo, y no tocar nada, mucho menos tocarnos la cara. Solo quedándonos en casa se evita el contagio y la vil multiplicación exponencial. ¡Parece una película de ciencia ficción!

Ya en varias noticias se han descrito escenas reales como algo “apocalíptico”, porque claro, en las películas de ciencia ficción – e incluso en algunas películas o series que se autodenominan cristianas – se narran cosas terribles como si fueran sacadas del libro de Apocalipsis. Presentan al Apocalipsis como algo tenebroso, terrible, que da miedo. Pero ¡nada más lejos de la verdad! Y, probable y tristemente, los cristianos mismos hemos permitido, y hasta perpetuado, ese uso tan equivocado del concepto de “apocalíptico”.

Seguir leyendo «Pandemia, Apocalipsis y Nuestra Misión Cristiana»

Sigilo Profético y Parloteo Apocalíptico

Sigilo profético y parloteo apocalíptico

Harold Segura

Por estos días de emergencia sanitaria y crisis económica, saltan a la palestra religiosa diferentes discursos bíblicos y teológicos que prometen explicar (a veces enmarañar) las razones del virus, los propósitos de Dios y otros misterios insondables. Los discursos apocalípticos (los que vaticinan peores males) superan con creces a los proféticos (los que denuncian los males y proponen cómo lidiar con ellos).

A propósito de ese contraste entre los acercamientos apocalípticos y lo proféticos, viene al caso mencionar que en la antigua literatura judía los textos apocalípticos se diferenciaban notoriamente de los proféticos (X. Pikaza). Los primeros afirmaban el fracaso de la historia y, por lo tanto, presagiaban las acciones justicieras de Dios para terminar con esa historia y hacer una nueva. Siendo que ya no se podía hacer nada, Dios debía intervenir para rehacer lo que el ser humano había arruinado. Desde esta óptica apocalíptica, Dios es el censor soberano y, el ser humano está a merced de agentes sobrehumanos (demonios o ángeles) que toman la decisión sobre el futuro de la humanidad.

Los textos proféticos, por su parte, no concebían la historia como “caso cerrado”, ni menos al ser humano como sujeto de fuerzas ajenas. Preferían criticar el actuar humano en la historia y animarlo a trabajar para construir una historia afín con los propósitos del Señor. En lugar de sentenciar ¡aquí ya no se puede hacer nada! Preferían anunciar ¡aquí todo está por hacerse! Denunciaban los males y estimulaban las acciones éticas a favor de la vida y el cambio. Jeremías lo hace a su manera:

“Así ha dicho el Señor: «Deténganse en los caminos y pregunten por los senderos de otros tiempos; miren bien cuál es el buen camino, y vayan por él. Así hallarán ustedes el descanso necesario. Pero ustedes dijeron: “No iremos por allí.” También les puse vigilantes que les advirtieran: “Presten atención al sonido de la trompeta.” Pero ustedes dijeron: “No vamos a prestar atención”.

Jeremías 6:16-17
Seguir leyendo «Sigilo Profético y Parloteo Apocalíptico»

Espiritualidad en Tiempos de Contagio

Espiritualidad en tiempos de contagio

Juan Pablo Espinosa Arce

Tiempos de preocupación
Son tiempos de preocupación, de cuidado, de autocuidado y de cocuidado. La irrupción del virus COVID-19, llamado popularmente como el “coronavirus”, nos afecta a todos de alguna u otra manera. Es interesante la palabra “afectación”, la cual indica que algo nos impacta, nos importa, nos concierne. El virus en expansión nos afecta, nos daa, nos recuerda cuan vulnerables somos. El filósofo Karl Jasper habla de las “situaciones límites”, es decir, de todas aquellas cosas que hacen que el ser humano recuerde su precariedad y vulnerabilidad: la enfermedad, el dolor, el fracaso, la muerte. A partir de esto, me surge la pregunta de cómo pensar una espiritualidad en tiempos de contagio. ¿Qué le dice la experiencia espiritual al contagio y qué nos aporta el contagio a nuestra comprensión de la espiritualidad? Son algunas de las cosas que buscamos ofrecer en esta columna.

La espiritualidad es una búsqueda humana
El psiquiatra chileno Sergio Canals en su obra “El poder de la caricia” define la espiritualidad como una actitud de búsqueda propia del ser humano que se enfrenta a la realidad. Jasper, por su parte, vincula las situaciones límites con estas búsquedas más profundas y comenta que la razón técnica, las búsquedas del progreso económico, social, político, cuantitativo, han “privado” al ser humano de esta dimensión más profunda que es la espiritualidad. Pero, y aquí aparece algo interesante, a saber que esta misma época actual nos ha demostrado que las lógicas de exceso de acumulación, del culto al dios dinero o de las tentaciones del poder no son para nada eficaces al momento de enfrentarnos a un virus. Insistimos con lo que anteriormente decíamos: el virus nos recuerda – como un fantasma de Dickens – que somos vulnerables, que nos enfermamos, que estamos en situaciones de precariedad. Pienso también que estos días de cuarentena, del no poder salir de las casas, de no tener las rutinas diarias normales nos recuerdan que hay muchas personas que viven todo el año precariamente. Quizás este tiempo también es una invitación a entender que la espiritualidad en semanas de crisis sanitaria es un recuerdo de que somos polvo, de que somos frágiles (Cf. Gn 3).

Seguir leyendo «Espiritualidad en Tiempos de Contagio»

Espíritu Santo: Nueva Normalidad

El Espíritu Santo: una nueva normalidad de la presencia de Dios

“Que nadie presuma nunca descansar en un supuesto testimonio del Espíritu separado de sus frutos”.

Juan Wesley

Claudio Pose

Los cristianos tenemos una doble vía de confirmación de la presencia y la acción del Espíritu Santo en nuestras vidas. Luego de que Cristo se despojara de su forma corporal ¿De qué modo Dios sigue presente y cercano a nosotros? y ¿Cómo tener la certeza de que el Espíritu Santo obra en nosotros y que nosotros obramos de acuerdo a Él?

Entre el episodio de la ascensión de Cristo y la llegada del Espíritu Santo en Pentecostés se produce un cambio profundo en la manera en que Dios se relaciona con la humanidad. Cristo ha permanecido durante tres años junto a sus discípulos con una cercanía estrecha, expresada tan bellamente por el evangelio de Juan: “Aquel que es la Palabra se hizo hombre y vivió entre nosotros.” (Jn 1: 14)

Si bien el Nuevo Testamento ofrece suficiente argumentación de la presencia de Dios por medio del Espíritu Santo luego de la ascensión de Jesús, fue recién el Concilio de Constantinopla (año 381) el que hizo explícita la formulación que permite comprender la presencia y acción de Dios como Espíritu Santo y, por lo tanto, un único Dios en tres personas.

Para los discípulos el momento de la ascensión tiene que haber sido muy conmovedor. Aquello que había sido cotidiano y normal durante tres años, dejaría de serlo, no porque Jesús no estuviera más, sino porque estaría de otra manera. Comienza una nueva normalidad en el vínculo con Dios: el Espíritu Santo.

Seguir leyendo «Espíritu Santo: Nueva Normalidad»

Corazón Templado, Botas Embarradas

Corazón templado, botas embarradas: el nacimiento del movimiento metodista

El nacimiento del movimiento metodista gira en torno a dos fechas, dos momentos, dos experiencias, inseparables y complementarias que le impondrán su marca a la forma de comprender el evangelio y de materializar la misión de la iglesia.

Iglesia Evangélica Metodista Argentina
Archivo Histórico, Quiénes Somos

24 de mayo de 1738

Juan Wesley asistió a un servicio religioso de la sociedad morava en la calle Aldersgate, en Londres. Allí escuchó al coro cantar el Salmo 130:1-5. Después el predicador leyó una porción del Prefacio de Martín Lutero a los Romanos. Wesley describe en su diario dicho momento:

«Como a las nueve menos cuarto, mientras escuchaba la descripción del cambio que Dios opera en el corazón por la fe en Cristo, sentí arder mi corazón de una manera extraña. Sentí que confiaba en Cristo, y en Cristo solamente, para mi salvación. Y recibí la seguridad de que Él había borrado mis pecados y que me salvaba a mí de la ‘ley del pecado y de la muerte’. Me puse entonces a orar con todas mis fuerzas por aquellos que más me habían perseguido y ultrajado. Después di testimonio público ante todos los asistentes de lo que sentía por primera vez en mi corazón”.

Después de 13 años de su ordenación como pastor anglicano, después de haber predicado muchos sermones, algunos de ellos memorables como “La circuncisión del corazón” en el cual criticaba la religiosidad superficial que se vivía en los claustros de Oxford, Wesley es sacudido por una movilizadora experiencia espiritual. Sería equívoco hablar de una conversión, más bien Wesley recibe la convicción de “recibir poder de lo alto” el cual, como una brisa que ayuda a reavivar el fuego, lo empujará con inusitada fortaleza a la aventura de ser testigo de las Buenas Noticias de salvación, hasta lo último de la tierra.

Seguir leyendo «Corazón Templado, Botas Embarradas»

La Didáctica de Wesley sobre la Salvación

La didáctica de Wesley sobre la salvación

Admilson Araujo Leite *

La salvación siempre ha sido un tema central en las enseñanzas de John Wesley, en sus prácticas y en toda su experiencia religiosa. Tu celo por la salvación comienza con tu propia vida; no solo por los suyos, sino por todas las almas vivas que Dios creó para que, a través de ellas, él, Dios, pueda ser glorificado. Wesley se encargó de hacer todo lo que se refiere a la piedad, la misericordia, la justicia y la caridad, con el objetivo de la salvación, incluso si no lo sentía, no lo daba por sentado, es decir, no sentía la alegría de hacerlo, debido a su conciencia, al darse cuenta de que algo faltaba, a pesar de sus esfuerzos. La plena confianza y fervor para salvarse en Cristo, que percibió en otros contemporáneos, era lo que buscaba sentir y vivir (Sal 51.12).

Sin embargo, a pesar de que experimentó esta crisis de conciencia, su facilidad para comunicar la salvación, al exponer su mensaje de liberación a las almas, fue muy productivo. Su enseñanza era práctica, satisfaciendo las necesidades de la sociedad; y a pesar de muchos oponentes, nunca se cansó de tratar de liberar a los oprimidos de sus males, apuntando a su necesidad biológica, integridad social y libertad / liberación espiritual.

Todo esto se hizo más intenso y efectivo, desde el momento en que su comunión con el Salvador Jesucristo marcó su vida. Y esto se debió a escuchar la Palabra con fe y ver su corazón arder, calentándose por la presencia de la gracia, por el Espíritu Santo. Desde entonces, sus mensajes se han vuelto más vivos que nunca, dejando un legado en el reino de Dios, incluso hoy, llegando al «mundo», siendo una referencia para la vida espiritual y eclesiástica.

Su método de enseñanza prevalece hasta la actualidad, no solo por su buena didáctica, sino porque fue guiado por la sabiduría de Dios y la unción del Espíritu Santo.

Seguir leyendo «La Didáctica de Wesley sobre la Salvación»