Ezra Viveros Soto
“La nueva juventud se encuentra al borde de un caos en el que han desaparecido los objetos de su elección. Ya no se halla iluminada por nada “puro” o “impuro”, “sagrado” o “condenable”, sino sólo por valores escolásticos como “permitido” y “prohibido”. El hecho de que esta juventud se sienta aislada e insignificante garantiza su honestidad religiosa y siendo la religión más que un camino transitable o una forma cualquiera del espíritu, es un espacio elegido. Todo lo contrario, la juventud no pide nada tan acuciante como la elección, la posibilidad de elegir, uno de los aspectos más sagrados”
Walter Benjamin[1]
En el mundo existe una tendencia sostenida a una observancia religiosa cada vez menor entre los jóvenes adultos, de acuerdo con un análisis del Pew Research Center, que levantó encuestas en más de cien países y territorios durante la última década. Aunque la brecha de edad en cuanto al compromiso religioso es mayor en algunas naciones, ésta se presenta, no obstante, en diferentes contextos económicos y sociales, en países con economías emergentes y en aquellos con economías industriales avanzadas, en países de mayoría musulmana, así como en naciones predominantemente cristianas, y en sociedades que son, sobre todo, altamente religiosas, así como en aquellas que son comparativamente más secularizadas. En general, los jóvenes en edades de 18 a 39 años tienen menor proclividad a decir que la religión es muy importante para ellos en 46 de 106 países de la investigación[2].
A la luz de los datos anteriores, pareciera ser que la religión ha devenido en un asunto más de adultos mayores que de jóvenes, intuyéndose, además que, éstos últimos, tienen una apreciación disidente respecto de la manera como han recibido dicha religión modelada a partir de las instituciones de las generaciones precedentes. Si tuviésemos que simplificar en un aserto el zeitgeist juvenil que se percibe en muchas organizaciones religiosas podría ser el siguiente: “Soy creyente, pero creo en una religión adaptada a mis circunstancias, a mi manera de ver las cosas”.
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